domingo, 7 de febrero de 2016

Hablar sobre la ausencia: el museo de arte borrado


Fig.1 El museo de arte borrado, 1970, Emilio Hernández, 
Impresión offset en catálogo/ exposición "Galería de arte", 
en la sala de "Cultura y Libertad", 21.5 x 22 cm.


A mitad del año pasado, el 2015, Juan Salas (Cusco, 1982) realizó con suceso en la galería L’imaginaire de la Alianza Francesa de Miraflores, una exposición monográfica a la que tituló Progresión geométrica. Su presentación concuerda con una interesante tendencia del arte contemporáneo por analizar sus propios procesos. Así, antes que encontrar formatos tradicionales en el espacio de exhibición como lo son una pintura, una escultura o un grabado (Salas estudió grabado en la Facultad de Arte de la PUCP), uno encuentra seis “piezas” que no encajan con ninguno de los formatos más tradicionales ya dichos. Hay piezas hechas de impresiones sobre papel, mientras otras usan como insumo varias publicaciones impresas y, por último, existen aquellas que incluso se remiten a marcas sobre la propia pared del recinto, usando stickers y otros soportes gráficos. Para el público desprevenido la exposición puede resultar muy cerrada y hermética, al menos respecto de lo que quiere comunicar. 

Fig.2 S/t del proyecto Progresión Geométrica, 2015,
 Juan Salas, Instalación, medidas variables.

Sin embargo, de lo que se trata es de cómo una sola imagen, desde su primera aparición, en 1970, se ha transformado en una suerte de viral para el arte peruano contemporáneo (Fig.2). Una imagen que en los últimos 45 años, lo ha venido representando en múltiples publicaciones y eventos internacionales. Lo interesante es que dicha imagen (Fig.1), se remite a su primera publicación en un catálogo de una exposición de Emilio Hernández Saavedra (n. 1940) en la galería Cultura y Libertad. Exposición cuyo título, Galería de arte, inauguraba ya en ese entonces un acto de reflexión en el que, como en un espejo, se hacía un análisis de los propios procesos de aquella recordada galería (este espacio fue clave, puesto que acogió en Lima a la nueva vanguardia de la década de 1960). Es importante aclarar que la imagen no apareció como “obra” en la exposición, sino como una fotografía en el catálogo. Otra vez: una fotografía del espacio urbano que ocupa el actual Museo de Arte de Lima fue retocada e intervenida por Hernández, para borrar literalmente el edificio. Titulada, El museo de arte borrado, en un extremo de la imagen en puño y letra de Hernández; la misma muy pronto comenzó a tener vida propia.

La vida autónoma de esta imagen se inició después de más de diez años, cuando  en la década de 1980, quedó asociada a un discurso sobre el vacío museal que asiste al sistema del arte contemporáneo en el Perú. Es decir, esta vida autónoma comienza cuando la imagen de El museo de arte borrado se convierte en una manera de hablar sobre la ausencia, en el Perú, de un museo de arte contemporáneo que esté a la altura de las circunstancias. Una de las piezas de Juan Salas concentra su energía en exhibir el crecimiento de tamaño de la imagen, conforme iban pasando los años (Fig.3 y 4)


Fig.3 y 4 Perspectiva, del proyecto Progresión Geométrica. 2015. 
Juan Salas, Instalación (cuerdas negras y tornillos), 220 x 220 cms.

En algún folleto el artista dice “originalmente el área que ocupa la imagen corresponde a 21.5 por 22 centímetros; pero en 2007 (…) se presenta una ampliación fotográfica de 124 x 124 centímetros; y en 2009 (…) una reproducción pictórica de la misma, con las medidas correspondientes a 220 por 220 centímetros”. En el colegio uno aprende que mientras en una progresión aritmética la serie de números crece a partir de sumas (2, 4, 6, etcétera), en una progresión geométrica la serie crece a partir de multiplicaciones (2, 4, 8, etcétera). Otra vez: la ampliación fotográfica fue en 2007 con ocasión de la exposición La persistencia de lo efímero, en el Centro Cultural de España, en la que los curadores Miguel A. López y Emilio Tarazona ampliaban imágenes para producir un mayor impacto con el público. Esto porque, después de mucho tiempo, se veían en grupo un conjunto de fotografías de piezas perdidas y algunas reconstrucciones de producción local (peruana) de las nuevas vanguardias de la década de 1960. Finalmente, la pintura de Sandra Gamarra comisionada por un curador importante del medio local, en 2009, reporta un tamaño mayor aún de la foto exhibida en 2007. Gamarra es una artista peruana que desde sus inicios se caracterizó por tomar en préstamo imágenes tanto propias como de fotografías de "obras de arte" de otros; es decir, por trabajar con apropiaciones tanto de la historia del arte local como internacional.

La "pieza" (Fig. 3 y 4) ofrece visual y literalmente una suerte de Progresión geométrica del crecimiento de la imagen a decir de Salas, lo cual señala hacia una constatación en el que el elemento crítico respecto a la situación resulta ser una fina ironía que coloca en primerísimo plano los mecanismos de manipulación de la imagen por parte del sistema del arte. Esta imagen podría decirse, nació sin aura, pero a quienes manejan los mecanismos de exhibición les interesó tanto que, a fuerza de reiteración, tomó cuerpo en tanto pintura, de las manos de Sandra Gamarra. El trabajo de Salas, de crítica institucional, describe una dirección y un sentido: un tránsito que va, significativamente, de la importancia de lo múltiple (la fotografía en impresos) hacia aquella que tiene lo único y singular (una pintura). Así mismo, de aquello que enseña el papel de lo pequeño en tamaño (en el pasado, el todavía rol secundario de los catálogos y de la publicidad) hacia el surgimiento de lo grande y espectacular como protagonista sistémico del arte como institución.  

Las fotografías fueron cedidas por Juan Salas para la publicación original.

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